Aunque son conceptos que van juntos, para explicarlos vamos a separar el formato coreográfico de las coreografías en sí.
El formato coreográfico es una de las principales características de nuestro método. A través de la práctica buscamos tornarnos personas más concientes en un sentido muy amplio (físico, emocional, mental, social, con respecto a nuestro entorno y a cómo nos relacionamos con él).
En la estructura del método, comenzamos por las técnicas orgánicas, que nos permiten conquistar mayor conciencia corporal. Estas técnicas se trabajan a través de la permanencia (sin repetición), durante la cual vamos desarrollando más atención en diferentes regiones del organismo. En la permanencia, la conciencia se posa sobre el cuerpo.
Si, para pasar a la siguiente posición, retornáramos en forma aleatoria, haciendo movimientos innecesarios, se vería interrumpido el proceso de concentración sobre el cual estuvimos trabajando durante el tiempo de permanencia.
Así, el formato coreográfico es el hilo conductor, y no sólo durante la parte en la cual trabajamos las técnicas orgánicas, sino durante toda la práctica (cuyo nombre es ashtánga sádhana, que en sánscrito significa “práctica en ocho partes”), en la que las distintas partes van sumándose e integrándose en forma coreográfica.
Esta manera de entrenar el cuerpo, conciente, a través de la permanencia y basada en un formato coreográfico, es la más antigua. La sociedad donde surgieron las técnicas que aplica nuestro método poseía una cultura de características matriarcales, sensoriales, desrepresoras y naturalistas. Estas técnicas formaban parte de su cultura y constituían una forma natural de entrenamiento. La antigüedad de aquella civilización se estima en más de 5.000 años, y el hombre al que se le adjudica haber desenvuelto ese conjunto de técnicas y transmitirlas era un reconocido bailarín que las desarrolló con la finalidad de mejorar su danza.
Por otro lado, las coreografías son la forma en que mejor podemos mostrar nuestro Método a alguien que no lo conozca. Utilizamos regularmente una gran cantidad de técnicas: de respiración, de concentración, de descontracción, de limpieza orgánica, entre otras. Pero tan sólo imaginarse una demostración de técnicas respiratorias parece absurdo. Sólo las técnicas corporales (si bien incluyen todas las demás) nos dan la posibilidad de mostrar visualmente qué es lo que hacemos, en qué consiste este método, asociándolo no sólo a técnicas que desenvuelven la musculatura, el equilibrio, la flexibilidad, sino también a otros aspectos como la autosuperación y la concentración.
A través de la presentación de coreografías buscamos cautivar al espectador, motivar a quien se identifique con la propuesta del Método DeRose a que participe de ella. Este es el principal objetivo de la coreografía.


Me encantó! Mucha claridad para expresar algo que se entiende cuando practicás, pero no es tan fácil de poner en palabras.
Gracias!
Saludos, en su pagina dice esto:
“La antigüedad de aquella civilización se estima en más de 5.000 años, y el hombre al que se le adjudica haber desenvuelto ese conjunto de técnicas y transmitirlas era un reconocido bailarín que las desarrolló con la finalidad de mejorar su danza”
Podría decirme gentilemente a que bailarín se refiere la autora del texto?
Gracias y saludos desde Venezuela.
Hola Antonio, el bailarin al que se refiere es Natarája (“rey de los bailarines”).
Un saludo